jueves, 4 de octubre de 2012

Break Dance: Bailar es Vivir



Break Dance: Bailar  es Vivir

Eran las 4 de la tarde y una, dos, tres y hasta cuatro piruetas en el aire sorprendían a los espectadores en el  jolgorio juvenil de break dance, este baile moderno desprendido de la cultura Hip Hop que despertó en los barrios neoyorquinos como Bronx y Brooklyn en los 70 ahora se incrustaba como forma de vida en todo el Perú.
El ingresar al local barranquino, era como si entraras en otra dimensión, las paredes estaban pintadas de muchos colores con rostros alargados y nombres silueteados, el escenario era un pequeño espacio circular de suelo alfombrado con una ancha franela rodeado de todos los bailarines, el Dj estaba ubicado muy cerca del escenario con una mezcladora, el jurado que era conformado por los jóvenes bailarines más destacados se encontraban justo al frente del escenario.
 Para ingresar al local, no bastaba tener tu ticket en la mano sino también saber algunos de los saludos peculiares que estos bboys (bailarines de hip hop) realizan como sello característico. Algunos se golpeaban las palmas y el pecho, otros saltaban y popeaban en círculos como manchita de barrio apunto de hacer alguna fechoría.
Desde ya se veía como los bboys practicaban para las batallas. Aquellas que  hace 43 años  los afroamericanos utilizaban a manera de liderazgo en las antiguas canchas de básquetbol en Brooklyn, los movimientos que realizaban desafiaban a la gravedad con giros improvisados y ondulaciones de sus miembros casi robotizados como imitando todo un ser animado con sus brincos acrobáticos.
Los retos habían empezado, los bailarines armaban dúos y tríos para mostrar un estilo propio o una coreografía que convenza a los más destacados del Break Dance, sus rostros al bailar tomaban vida, sus manos impulsaban su cuerpo hacia el suelo con la esperanza de sorprender y ganar al menos el reconocimiento. La música que los acompañaba era una mezcla interesante de música peruana, salsa y hip hop.
Este grupo social muchas veces marginados por prejuicios involucrados con las drogas, como alguna vez lo fue el pionero de esta danza Don Campbell, esa noche demostró que el baile que los nutre de vida era un deporte saludable y beneficioso para ellos. La razón de danzar los hacia escapar de su realidad algunas veces adversa y otra menos perjudicial.
Al culminar el show, los premios para los grupos ganadores eran  una chaqueta o una gorra, solo el primer puesto recibía 150 soles. Pero había algo en este grupo humano que los distinguía notoriamente, la amistad, la fuerza y fe. El persignarse al empezar una rutina podría explicar sus movimientos tan avezados.
Comprendí entonces que el break dance no es solo un género dentro del baile moderno sino es más que eso. Es creatividad hecho movimiento.

GABRIELA AVALOS RIOS 

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