Break
Dance: Bailar es Vivir
Eran las 4 de
la tarde y una, dos, tres y hasta cuatro piruetas en el aire sorprendían a los
espectadores en el jolgorio juvenil de
break dance, este baile moderno desprendido de la cultura Hip Hop que despertó
en los barrios neoyorquinos como Bronx y Brooklyn en los 70 ahora se incrustaba
como forma de vida en todo el Perú.
El ingresar
al local barranquino, era como si entraras en otra dimensión, las paredes
estaban pintadas de muchos colores con rostros alargados y nombres silueteados,
el escenario era un pequeño espacio circular de suelo alfombrado con una ancha
franela rodeado de todos los bailarines, el Dj estaba ubicado muy cerca del
escenario con una mezcladora, el jurado que era conformado por los jóvenes
bailarines más destacados se encontraban justo al frente del escenario.
Para ingresar al local, no bastaba tener tu
ticket en la mano sino también saber algunos de los saludos peculiares que
estos bboys (bailarines de hip hop) realizan como sello característico. Algunos
se golpeaban las palmas y el pecho, otros saltaban y popeaban en círculos como
manchita de barrio apunto de hacer alguna fechoría.
Desde ya se veía
como los bboys practicaban para las batallas. Aquellas que hace 43 años los afroamericanos utilizaban a manera de
liderazgo en las antiguas canchas de básquetbol en Brooklyn, los movimientos
que realizaban desafiaban a la gravedad con giros improvisados y ondulaciones de
sus miembros casi robotizados como imitando todo un ser animado con sus brincos
acrobáticos.
Los retos habían
empezado, los bailarines armaban dúos y tríos para mostrar un estilo propio o
una coreografía que convenza a los más destacados del Break Dance, sus rostros
al bailar tomaban vida, sus manos impulsaban su cuerpo hacia el suelo con la
esperanza de sorprender y ganar al menos el reconocimiento. La música que los
acompañaba era una mezcla interesante de música peruana, salsa y hip hop.
Este grupo
social muchas veces marginados por prejuicios involucrados con las drogas, como
alguna vez lo fue el pionero de esta danza Don Campbell, esa noche demostró que
el baile que los nutre de vida era un deporte saludable y beneficioso para
ellos. La razón de danzar los hacia escapar de su realidad algunas veces
adversa y otra menos perjudicial.
Al culminar
el show, los premios para los grupos ganadores eran una chaqueta o una gorra, solo el primer puesto
recibía 150 soles. Pero había algo en este grupo humano que los distinguía notoriamente,
la amistad, la fuerza y fe. El persignarse al empezar una rutina podría explicar
sus movimientos tan avezados.
Comprendí entonces
que el break dance no es solo un género dentro del baile moderno sino es más
que eso. Es creatividad hecho movimiento.
GABRIELA AVALOS RIOS
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