viernes, 27 de noviembre de 2015

¿Cementerio General 2 una secuela mejorada?



Sin duda alguna Cementerio General 2 de Dorian Fernández Moris está por encima de su antecesora en lo que ha fotografía se refiere. La trama recurrente que utiliza es pobre, endeble y carece de originalidad, la misma madre soltera protegiendo a su hijo pequeño de sucesos paranormales que lo asechan es ya un paradigma impuesto por el cine de terror caducado hace varios años.
La ouija un elemento utilizado en películas como el Aro y El bebé de Rosemary grandes éxitos comerciales hicieron creer al iqueño que su último filme sería más original que los demás largometrajes de terror, pese a esto se reconoce la utilización de elementos que engloban la historia en torno al cementerio y la continuidad entre una y otra. 

Siendo una película de terror tendría que generar miedo, en Cementerio General este objetivo no se cumplió y ahora los personajes van detrás del origen del terror, se utiliza el espacio como un personaje más ayudando de esta manera  a no insistir con  recursos tan usados como el rechinar de las puertas y la música escalofriante.
La escena  demás que se aprecia deja expreso lo difícil de hacer terror así  en el momento en la que el periodista, Marcelo Rivera investiga un presunto culto satánico no funciona porque el filme nunca afianza el suspenso como una propuesta original sino que trabaja a golpes de efecto y preparando cada escena de miedo como música rimbombante.

Pese a los errores superados del primer filme no superó en taquilla y solo 49 mil personas fueron a verla. Las actuaciones mediáticas como las de Leslie Show y su desnudo y Michael Soifer son totalmente innecesarias no agregan a la historia, pero le dan jale.

Sin duda una película que presenta mejoras, pero el guion, la trama y el tratamiento que Fernández entusiasta practica no basta para superar la valla que países vecinos nos han marcado. 

lunes, 16 de noviembre de 2015

Un 15 de Agosto...


Pisco, Ica y Chincha vivieron en el 2007 la falta de prevención y el descuido de las autoridades.

Todo un espectáculo. Los cables de luz se movían de un lugar a otro, las casas parecían de naipes y el cielo que estaba a punto de oscurecerse oportunamente se vio iluminado por un haz de luz. ¡Fin del mundo! gritaba algunos y otros. El resultado de todas estas situaciones del 15 de agosto lamentablemente dejó 595 muertos, casi 2,291 heridos y 76.000 viviendas totalmente destruidas e inhabitables en Pisco.
A las 6:40 de la tarde estaba montando bicicleta en cercano parque de Los Cedros en Chorrillos, de repente sentí que la llanta trasera de la bicicleta inoportunamente se movió y me detuve. Lo que sentí en ese momento estando yo y mi bicicleta juntas fue algo que mi cuerpo todavía no puede explicar. Alguna vez escuche que los movimientos de la tierra reviven sentimientos, no sé qué tipo de sentimientos revivió en mí pero me hizo correr 10 cuadras hasta mi casa y abandonar mi transporte en la vereda.
Mientras corría miraba como la gente gritaba y salía de sus casas con fresadas y bidones de agua, yo mientras tanto miré al cielo. ¡Qué mierda! dije asustada. Una luz que no sé de dónde venía ilumino el cielo, todo estaba oscuro y los gritos se exageraban más. Al llegar, mi madre estaba sola en la calle arrodillada, apenas la vi la levante y la abrasé fuerte. Aún seguía el movimiento y mis hermanas para variar estaban en otros lugares. Mi madre se desesperaba más.
 A un minuto del movimiento con preocupación cogí mi celular y llamé a mi hermana, las líneas estaban colgadas. Mi madre seguía desesperada. Recordé por un momento lo terrible que pudo haber sido el terremoto del 70, siendo el epicentro El Callao y teniendo tan cerca la desgracia.
La gente en la calle seguía desesperada  y gritando como una jauría de perros, en las tiendas se veían velas prendidas, en la pista los buses estaban detenidos y las réplicas  eran más frecuentes. Quizás no tuve miedo pero si un gran asombro.
Ya había pasado media  hora y aún no sabía dónde había ocurrido el terremoto, ni donde estaban mis hermanas y mi papá, pero estaba preocupada por mi bicicleta así que decidí ir a buscarla. En el camino la gente ya había hecho pequeños campamentos afuera de sus casas, realmente el ser humano le temé en demasía a movimientos telúricos, tanto así que pueden ser verdaderamente humanos por 176 segundos.
Al llegar al parque no podía creer que mi bicicleta estuviera en el mismo lugar, simplemente la tomé y me fui manejando de regreso a mi casa. Ya había llegado mi hermana mayor pero la menor no aparecía. Mi madre seguía desesperada y con “el Jesús en la boca”

Prendimos una pequeña radio a pilas para saber dónde había ocurrido el terremoto, el locutor de RPP noticias indicó que el movimiento tuvo origen en Pisco cerca de Ica. Y que el siniestro tuvo una magnitud de 8.0 grados. Mi madre estaba a punto de colapsar. En Ica vivían todos sus familiares y su madre, ella vivía un terremoto por dentro.
Para calmar las aguas hizo su aparición mi hermana menor en las manos de mi papá. Todos nos calmamos un poco y decidimos orar. Mientras en la radio seguían relatando como la iglesia de Pisco, los distritos de chincha y la catedral de Ica se caían  a pedazos.
Ese día no sentí miedo ni pena, pero si una gran preocupación  por toda mi familia y por la que no la era mía también. No se escribir del miedo, ni del dolor. Pero ese día vi mucho más que eso.