viernes, 26 de octubre de 2012

artistas de la calle


Un par de bolas de esponja, una pita que sostiene un diábolo, dos palos de escoba con polos viejos llenos de kerosene a punto de ser utilizados para una hazaña que involucra el fuego y el deleite de los conductores de la esquina de la avenida Escuela Militar del distrito de Chorrillos, son los principales instrumentos de los artistas de la calle.
 En la misma esquina, Pepe y Chorri deleitan al público más exigente de la función de la 6  de la tarde. Empiezan con una reverencia a los autos, después de una sonrisa comienzan a realizar su primer truco y para ello un par de bolas es necesario, luego con  la ayuda de una bola de cristal se convierten en sorprendentes magos y finalmente unas piruetas de Break Dance son el toque final para su espectáculo.
PEPE LLEVA DOS AÑOS CON EL ARTE
EN LAS CALLES

Al culminar, su rostro no solo refleja la esperanza  de una recompensa hecha dinero sino también el reconocimiento de un público ofuscado por el tráfico frustrante de Lima. Extienden la mano y con ayuda de un guiño esperan convencer a sus espectadores.
Durante el semáforo verde, los artistas planean su próxima “puesta en la pista” , mientras utilizan la vereda como camerino, a casi diez segundos de empezar de nuevo el trabajo, un saludo con los puños le da fuerza para seguir con el espectáculo.
A ellos no les importa el ruido de un clapson, ni la lisura de un taxista malhumorado, solo les interesa poder mostrar su arte y a través de ello conseguir un menú para sobrevivir al día siguiente.




Casi alrededor de un 30% de jóvenes entre 18 y 25 años utilizan este recurso para conseguir dinero en las calles, “manguear” es su forma favorita para hacer menos aburrida su realidad.

jueves, 18 de octubre de 2012

Lo que un día fue... LA HERRADURA


Ni el Cristo del Pacifico ni la Cruz del Morro de Chorrillos, van a reemplazar lo que una vez fue La Herradura, la playa más acudida de los últimos años y la primera  de gente acomodada.
Los limeños  más ostentosos de la capital del siglo XX con trajes de gala como en Jirón de la Unión y Paseo Colón, visitaban el mar de Chorrillos en todas las estaciones y a cualquier hora del día. La Herradura, era llamada la playa de la estaciones, no solo por su cálido sol, sino también por la arena fina que servía como buen colchón para armar los famosos campamentos.
 A inicios de siglo la misma empresa que construyó  el tranvía que daba pase de la ciudad al mar, planifico construir en las faldas del cerro, casa de dos pisos por la vista insuperable que poseía La Herradura.
En 1912, con la construcción de la Vía Expresa y el asfaltado de la costa verde, la gente ya podía llegar en auto a la playa, situación que aumento las visitas de noche al bulevar e incentivo a que parejas mantengan relaciones sexuales dentro de los mismos.
En 1930 se funda el club “Palm Beach”, el único lugar que poseía la primera piscina salada en el Perú y en donde asistían personajes políticos de la época. Siete años más tarde con la llegada del “Suizo” y “El Samoa” la competencia monopólica empezó a rechinar en los ojos de diversos inversionistas extranjeros.
La construcción del edificio “Las Gaviotas”  que servía más a modo de recreación que de vivienda, involucro la acogida de varios sectores miraflorinos para comprar departamentos en la costa verde y no más en playas del sur.
Pero no solo la playa tenía todo un boom económico sino también recreacional, los tablistas de los años 60  tomaron la iniciativa de la mano de Carlos Dogni Larco y emprendieron el deporte de los tubos y las tablas, ya que la herradura poseía olas que llegaban hasta los tres metros de altura y se caracterizaban por su fuerza. La parte más interesante se veía después de la tercera sección hacia el Morro. Era la playa más acudida por tablistas antes que Eisha.
La decadencia de La Herradura empezó con la alcaldía de Pablo Gutiérrez, ni la generación de los tablistas ni la reunión de clubes famosos evito que el corrupto alcalde terminara con la playa. Pablo dinamito parte de las faldas del cerro rocoso para abrir paso a la playa la Chira, dejando a la Herradura sin 100 metros de playa.
Ahora la Herradura después de varios años ha sido reconstruida por la alcaldesa Susana Villarán, pero ya no es la misma, “EL Samoa” se ha convertido en un salsodromo de mala muerte, el edificio las gaviotas solo es residido por los antiguos dueños, las discotecas que se lucen frente al mar son ordinarias para lo que un día fue la playa más reconocida de la Lima. La Herradura ha perdido su color y su olor. 

viernes, 5 de octubre de 2012

Un Artista del Mar


Vi en las conchas de mar el decorativo perfecto para mis creaciones”. Gerardo Avalos Alfaro, un artista de artesanía manual, realizó a sus 79 años,  más de 500 creaciones artísticas utilizando nada más que las conchas de mar. Hoy en su tumba en Lurín sus decorativos marinos adornan su lápida de cemento en el Parque del Recuerdo.
Desde un cepillo dental hasta una pequeña catedral de piedra, las obras de este longevo creador han impactado a los vecinos de su distrito en Chorrillos.  El pasadizo hacia su cuarto era como la entrada de un museo, en donde sus creaciones se exponían como feria de mercado, sus cuadros enmarcados hasta el último borde tenían pedazos de conchas marinas, el tapete encima de una mesa de vidrio tenia bordado un concha y hasta las vasos de vidrio llevaban  incrustados pequeñas piedras blancas sacadas de la playa de San Bartolo.
En su hogar se encuentra una modesta catedral elaborada de piedra y conchas de mar, que tiene en su interior una imagen pulida en piedra  de la virgen de Guadalupe, esta pieza artística ha sido expuesta en la “Feria de Artesanías” en Cuzco y en otras ferias al interior del país.
Desde niño junto a su padre, disfrutaba el mar como su segundo hogar, buscaba incrustar  a su calzado conchas de mar y pintar las  paredes de su habitación con colores referidos al ocaso y el mar. Además Gerardo no solo fue un artista sino también un deportista destacado en box, tiro de jabalina, natación y atletismo, bien lo dejar saber sus diplomas que se exhiben en su sala rememorando sus medallas y premios obtenidos durante su juventud.
Gerardo además pintaba cuadros y falladas de  casas en Huertos de Villa con figuras abstractas, él les daba a sus personajes rostros de animales marinos, esto era su sello característico en todas sus obras.
Hoy guardo como mucho recelo el par de aretes elaborado de conchas de mar que me regalo un 11 de enero de 2003, que no solo deja ver su  capacidad creativa sino también su versatilidad y amor por las especies marinas.
Artistas como el que no obtuvieron el reconocimiento debido y que vivieron con una pensión ínfima durante muchos años, ahora yacen en el recuerdo de sus familiares y amigos cercanos que lo hicieron sentir importantes.

jueves, 4 de octubre de 2012

Break Dance: Bailar es Vivir



Break Dance: Bailar  es Vivir

Eran las 4 de la tarde y una, dos, tres y hasta cuatro piruetas en el aire sorprendían a los espectadores en el  jolgorio juvenil de break dance, este baile moderno desprendido de la cultura Hip Hop que despertó en los barrios neoyorquinos como Bronx y Brooklyn en los 70 ahora se incrustaba como forma de vida en todo el Perú.
El ingresar al local barranquino, era como si entraras en otra dimensión, las paredes estaban pintadas de muchos colores con rostros alargados y nombres silueteados, el escenario era un pequeño espacio circular de suelo alfombrado con una ancha franela rodeado de todos los bailarines, el Dj estaba ubicado muy cerca del escenario con una mezcladora, el jurado que era conformado por los jóvenes bailarines más destacados se encontraban justo al frente del escenario.
 Para ingresar al local, no bastaba tener tu ticket en la mano sino también saber algunos de los saludos peculiares que estos bboys (bailarines de hip hop) realizan como sello característico. Algunos se golpeaban las palmas y el pecho, otros saltaban y popeaban en círculos como manchita de barrio apunto de hacer alguna fechoría.
Desde ya se veía como los bboys practicaban para las batallas. Aquellas que  hace 43 años  los afroamericanos utilizaban a manera de liderazgo en las antiguas canchas de básquetbol en Brooklyn, los movimientos que realizaban desafiaban a la gravedad con giros improvisados y ondulaciones de sus miembros casi robotizados como imitando todo un ser animado con sus brincos acrobáticos.
Los retos habían empezado, los bailarines armaban dúos y tríos para mostrar un estilo propio o una coreografía que convenza a los más destacados del Break Dance, sus rostros al bailar tomaban vida, sus manos impulsaban su cuerpo hacia el suelo con la esperanza de sorprender y ganar al menos el reconocimiento. La música que los acompañaba era una mezcla interesante de música peruana, salsa y hip hop.
Este grupo social muchas veces marginados por prejuicios involucrados con las drogas, como alguna vez lo fue el pionero de esta danza Don Campbell, esa noche demostró que el baile que los nutre de vida era un deporte saludable y beneficioso para ellos. La razón de danzar los hacia escapar de su realidad algunas veces adversa y otra menos perjudicial.
Al culminar el show, los premios para los grupos ganadores eran  una chaqueta o una gorra, solo el primer puesto recibía 150 soles. Pero había algo en este grupo humano que los distinguía notoriamente, la amistad, la fuerza y fe. El persignarse al empezar una rutina podría explicar sus movimientos tan avezados.
Comprendí entonces que el break dance no es solo un género dentro del baile moderno sino es más que eso. Es creatividad hecho movimiento.

GABRIELA AVALOS RIOS