La transmisión en vivo más sangrienta y desgarradora que
marcó un hito en la historia de la televisión peruana y que quedó en la retina de miles de
televidentes se denominó, “La matanza del El Sexto”.
El 27 de Marzo de
1984 aproximadamente a las 10 de la mañana un grupo de reos que se negaban a
ser trasladados al penal de máxima seguridad “Cachiche” en Ica encabezados por
Luis García Mendoza alias “Pilatos”
ingresaron a zona restringida del
penal y tomaron 20 rehenes, entre ellos se encontraban abogados, psicólogas y
empleados del recinto. Este hecho significó el inicio de todo un día
estremecedor.
Mientras transcurrían las horas los reos exigían condiciones
de fuga que eran inadmisibles para la
fiscalía de turno, la principal petición que después sirvió de operativo para
la guardia republicana, eran dos camionetas abastecidas de gasolina y el libre
acceso a la avenida Bolivia, caso contrario los rehenes irían muriendo cada
hora a vista y paciencia de las cámaras de televisión que se encontraban al
frente en el colegio Guadalupe.
Las amenazas de los reos, la desesperación de la policía y
el asombro de los periodistas y camarógrafos que se encontraban en el lugar
eran la mezcla perfecta para el primer aniquilamiento en vivo. Víctor Ayala
Rojas “Carioco” roció de gasolina a Carlos Rosales y segundos después lo quemó
vivo ante la admiración de centenares de peruanos.
Casi a las 2:30 de la tarde la segunda víctima Rolando
Farfán recibió un balazo en el pecho por uno de los reos apodado el “Loco
Alejo”, los periodistas totalmente estupefactos y los policías que seguían con
las manos atadas por la resolución que aún no llegaba, no podían creer lo que
estaba pasando, era la primera vez que una transmisión en vivo dañaba tanto la
sensibilidad de los peruanos.
La tercera víctima sufrió a un más la crueldad del 27/3, en
su afán por huir de sus captores intento saltar la grada que separa el tragaluz
del techo, pero su intento fue en vano. Uno de los reos tomó un cuchillo y
corto en vivo la pierna de este avezado que solo atino a gritar y pedir ayuda. Los periodistas
gritaban a la policía que disparen, pero a pesar de los gritos y lamentos nada
podían hacer, estaban cruzados de manos.
A las 9:45 de la noche, la operación por rescatar a los
rehenes fue protagonizada por una balacera que dejó 22 muertos y más cuarenta
heridos. Entre ellos el conocido “Mosca Loca” un narcotraficante que fue
asesinado por los mismos reos que tenían algunas rencillas con él.
El crimen en “El Sexto” no solo reflejó la situación que se
vivía en el penal, el hacinamiento, el
acceso a armas blancas y la corrupción de altos funcionarios de la
justicia en la capital, sino también la
capacidad del ser humano por auto destruirse y alimentar su morbo.
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